Sangre de corazón despechado en las manos del inocente
corre, goteando como lluvia de tormenta que sosiega los ríos del desierto;
que absorben las manchas del pasado, borrando todo rastro de mal presagio.
¡Cuál palabra de tormento, cuál palabra de angustia!
Enterrar con el agua traída por el viento
las cenizas en llamas que asolan tu morada.
Voluntad invocada del cielo para cuidar tu alma.